Friday, May 16, 2008

Una semana, una...

Estos son los dias en los que deberia empezar a empacar, a decidir lo que debo de llevar, a hacer maletas de acuerdo a la lista que nos llego y que no he leido mas que una vez.
Pero sigo metida en los recuerdos de la semana: ir a Mexico, estar con la gente a la que quiero, re-encontrarme con quienes amo y con aquellos que aunque no haya visto en mucho tiempo, han sido parte central de mi vida.

Y despues volver aqui, al desierto, para enfrentar aun mas despedidas: el Dr. Martin, mi mentor, el hombre que en mas de una ocasion me ha sacado de apuros no solo en la escuela, ha decidido retirarse despues de una carrera de 50 anios. Despues de no aceptarle sus invitadas a comer desde que entre en la licenciatura (que voy a hacer yo cruzando la calle con un hombre tan guapo de mas de 70?), ayer finalmente cruzamos University Avenue para ir a Tricks. Lo que significa cruzar una calle hacia lo que fue... yo y mis reticencias. Ahora entendi que estuvo bien esperar y haberlo hecho hasta ayer. Me da mucha tristeza que se vaya pero me prometio que nunca me va a dejar sola.

No me gustan las despedidas porque aunque sean temporales, siempre tienen el sabor del abandono. Y eso me angustia. Me hace gritar por dentro. Me duele en alguna parte del cuerpo que nunca he sabido distinguir.

Pero siempre voy a recordar sus caras picaras, sus chistes que solo el se entiende y su manera complice para conmigo. Ademas prometio buscarme cuando regrese.

Espero poder conectarme a la compu con la frecuencia suficiente como para tenerlos al tanto de mis aventuras en otro desierto: el de Tunez, en el norte de Africa. Como saben, este colibri esta metido hasta el pico con los rollos de seguridad nacional y se saco una beca para estudiar temas criticos de proteccion de la nacion (cual?) y estare en la capital, Tunisia, estudiando en el Centre d'Etudies Maghrebines a Tunis (CEMAT) durante todo el verano.

Pero espero poder tener tiempo de subir al menos fotografias, y por ahi tal vez uno de esos textos locos que ustedes ya conocen, las cronicas desde el pasado - porque las cosas son diferentes ahi. http://colibrideldesierto.blogspot.com

Los quiero!

Saturday, October 27, 2007

De noche vienes.

Estoy rematadamente loca, pero en mi condicion y circunstancias, eso es una bendicion. No se lo que es echar raices, nunca he sabido querer, no me da miedo el cambio, y tengo una maldita capacidad de asombro que me mete en cada cosa que ni yo me la creo. No es cinismo: creo que es miedo a que lo que pudo haber sido me alcance.

Bueno. De vuelta ya a seguir presentando mi power point para el lunes. 9:46 desde el desierto de la desolacion, capital del contrabando humano, una noche de octubre.

erendira

Dudas

NO SOY DE AQUI NI SOY DE ALLÁ

Me gusta andar, pero no sigo el camino
lo seguro ya no tiene misterio,
me gusta ir con el verano muy lejos,
pero volver donde mi madre en invierno.
Y ver los perros que jamás me olvidaron
y los abrazos que me dan mis hermanos,

Me gusta el sol y la mujer cuando llora,
las golondrinas y también las señoras,
saltar balcones y abrir las ventanas
y las muchachas en abril.

Me gusta el vino tanto como las flores
y los amantes pero no los señores,
me encanta ser amigo de los ladrones
y las canciones en francés.

No soy de aquí, ni soy de allá
no tengo edad, ni porvenir,
y ser feliz es mi color de identidad.

Me gusta estar tirado siempre en la arena
o en bicicleta perseguir a Manuela,
o todo el tiempo para ver las estrellas
con la María en el trigal.

No soy de aquí, ni soy de allá
no tengo edad, ni porvenir,
y ser feliz es mi color de identidad.

Alberto Cortéz

Friday, October 12, 2007

Otono

El otono ya llego al desierto.
Claro, la definicion de Otono no es la misma que para todo el pais; aqui no hay hojas ni bosques que cambien de color; no hay oyameles ni pinos. Hay muchos cactus. Hay muchas bugambilias. Los jardines se empiezan a cubrir de una capita de pasto negruzca, como si hubieran llovido pedacitos de carbon.

Pero el mejor indicador de que el otono ha llegado son los atardeceres: el polvo del desierto, he escuchado decir, forma una capa que filtra los rayos solares y que produce tonos purpuras, morados, malvas. Y la luz pasa a traves de las nubes y pareciera que alguien esta desde arriba alumbrando las montanas, las colinas, los monticulos de tierra que rodean la ciudad.

En unas semanas sera tambien Halloween. Algunos vecinos ya empezaron a adornar sus casitas con esos tonos ocres de las hojas y de las calabazas.

Hoy la temperatura llego a los 80 grados. Me compre un helado y una coca extra grande, y ahi vengo a la casa. Me quite los zapatos para sentir el pasto del patio de atras mientras los ninos del vecino me venian a contar que en su cocina la escoba se desaparece.

Acabe compartiendo mi helado.

El otono hace tambien que el encierro del verano se termine. Cuanto han crecido los ninos en dos meses! Maldito verano y su calor. Bendito que este anio no estuve aqui para vivirlo.

Y al parecer el que viene tampoco lo pasare aqui. Tal vez ande en Espana- me acaban de invitar a exponer en Barcelona. Ja. Barcelona. Que habra alla? Creo que de ahi es mi idolo Miro, con sus pinturas de nino y de planetas y de lineas y de colores.

Lo mas seguro es que me vaya a vivir a Washington durante los veranos de aqui en adelante, y asi poder aprovechar la cercania con las europas. No se de que voy a vivir todavia, pero ya aprendi que eso es lo de menos. Lo que importa es ser feliz. Comer helado. Sentir el pasto en los pies descalzos.

Si.

Thursday, September 13, 2007

...a la abuela se le acabaron las esperanzas de que Eréndira escapara

Es esta ya la quinta semana de reclusion en el monasterio... y me siento bien, para mis asombros. Sobrevivi la primera semana y los golpes brutales de mi inseguridad, de mi miedo a no saber lidiar con la pobreza del doctorado, con su liviandad, con su silencio de mierda. No sabia, y tal vez aun no sepa o nunca aprenda a desprenderme de la piel el sentimiento de no encajar en donde quieren que a fuerzas eche raices. Me gusta estar ahi, me gusta sentarme en clase y discutir con los otros alumnos sobre los rollos de la objetividad y de los metodos; pero al mismo tiempo de pronto siento la sensacion de miedo que me entro la primera semana, y como que se me monta a la espalda y no me deja vivir. De pronto quiero salir, de pronto quiero concentrarme y sentir la verdadera presion, el verdadero miedo a tener mil cosas que hacer y leer y perderme.

Pero al mismo tiempo extranio muchas de mis realidades absurdas. Extranio cocinar, pasar tiempo sola en la casa; las voces de mis amigos. Aun tengo nostalgia de Washington. Me la he pasado calificando examencitos -tengo 230 alumnos-, yendo a la biblioteca, sacando libros -el piso de mi oficina esta llena de columnas de libros, todos sobre el narcotrafico bendito. Tengo un mes para re-escribir, de nuevo, dos capitulos de la tesis de maestria y mandar uno a un panel de evaluadores para publicacion, otro a un contacto que hice para un volumen de antologia. Todo es aun a nivel de estudiante, asi que no hay mucho de que preocuparme... pero al mismo tiempo siento por ahi el temor, el miedo... quien va a leerme? de verdad se escribir? Y que tal si los maestros se la han pasado pasandome sin siquiera evaluar la manera en la que verdad escribo? Se escribir? Lo que tengo que decir es siquiera valido o latente o al menos leible? Se escribir? Y que tal si todo lo que hago es ser yo y soltarme en estas diatribas de estupor, de miedo, de angustia? Y si todo esto ha sido falso y un buen dia me despierto para saber que no soy yo sino Erendira la que escribe? para que? Porque? de donde viene?

Si, siento de pronto como me invade la inseguridad. De pronto me llenan esas sensaciones, y siento que mucha de la gente que me conoce no sabe de esos miedos. Esta semana ha estado conmigo de visita una prima con la que creci, y me ha estado describiendo la manera en la que la familia me ve, y los adjetivos me llenan la memoria: ausente, infiel, ingrata; amante, apasionada, sobre todo alguien que se deja guiar por intuiciones que a otros parecerian absurdas; una maldita que dejo todo atras; demasiado independiente, demasiado altanera, demasiado todo. Les sigo pareciendo que soy, que fui siempre demasiado, y tal vez el miedo a lidiar conmigo causo mucho del aislamiento familiar y mucha de mi reputacion.

Y me quede pensando en la ausencia en la que he vivido: una en la que estoy siempre presente sin que nadie me vea. La verdad es que no puedo crear lazos persistentes con la gente; no puedo querer. Adoro a mis amigos, me los meto en la piel y los cargo y los destilo por donde quiera pero se que no son mios a la vez. El miedo a pensar que alguien me necesite me ha llevado a ;astimar a muchos porque no se querer.. ni tampoco se dejarme querer pero no lo resiento: al contrario, a veces creo que ese ser distante es lo que me ha permitido sobrevivir en el desierto. Y aunque se que nunca he querido a nadie, que todo ha sido una carrera loca por ser y por jamas voltear a ver que se queda atras, no tengo miedo a aceptar que lo he hecho por puritito amor propio.

Si... a veces me da miedo reconocer que soy demasiado soberbia. Tal vez porque reconozco en mi tambien ese miedo a la entrega.

Maldito doctorado... lo que me empieza a traer.

Saturday, August 25, 2007

La Ultima Noche


...fui feliz en Washington.
Caminé, y caminé, y todavia hoy caminé como loca por todas partes; caminé hasta que me canso y mas. Adormilada, en lo que espero que llegue el taxi que me lleve al aeropuerto, vuelvo a verlo todo... Veo gente, veo niños, veo congresistas, veo pies grandes, pies chiquitos; veo edificios, veo esculturas, veo dinosaurios, veo el verde. Veo nubes, veo pájaros chillones guarecidos en los arbustos. Veo lluvia, veo perros grandes, peludos, todos llevándose de corbata a sus cuidadores por las calles llenas de árboles de Capitol Hill. Veo los tonos color tierra de los saris de las mujeres hindús.Si me concentro, recuerdo los olores de este mes. Huelo, huelo los aromas de café, de hotdogs; de perfume, a jabón perfumado en los baños. Huele a pan recién horneado, a sopa calientita, a arroz safronado, a yerba mojada después de llover. Huele a chocolate en la estación, huele a flores secas cuando camino por el centro.

Y en lo que espero, me acuerdo de lo que he sentido. Toco el contorno de las fuentes por las que paso; siento su forma; siento en las manos el agua fría que sale de los lavabos de mármol, del lujo estrentorio que abunda en esta ciudad. Siento el viento en los túneles del metro. Se me quedó en la memoria la sensación de las piernas adoloridas al alcanzar la cima de Navy Hill. Y de como me volvian a doler a las cuatro horas, cuando regresaba de comer y tenía que contemplar la idea de subir la colina otra vez.

Si cierro los ojos puedo aun escuchar las carcajadas de los cocineros de la casa; el sonido de mis tacones en los corredores vacíos de la oficina; el metro al llegar a la estación; el merengue en Union Station donde los dominicanos pulen los pisos a las tres de la mañana; el bullicio de Club Citron y los tonos suaves del portugues, los saludos tiernos de los policías del capitolio; las voces de mis amigos en la contestadora.

Soy feliz.

Siempre me han hecho feliz las cosas simples. Un color, un aroma, una piedra –me encontré una piedra a la salida del museo nacional de arte el primer domingo que estuve aqui. De todo lo que pudiera hacerme feliz, he ahí que empaqué una piedra, conmigo.

No tengo nada de ganas de lo que no tengo.
Ya había dado por hecho que no estaría aquí este verano, y zaz! Con mucho miedo me convencí a mi misma de que si no lo hacia esta vez ya otra vez tal vez no lo haría, que podría estar aquí y estar quebrada pero ser feliz comiendo pan con queso… no tengo ganas de lo que no tengo. Tengo amigos, tengo un boleto del metro; vivo para admirarme de las cosas sencillas; tengo ojos, manos, ganas locas de sentir los aromas, los colores. Y perderme en las tardes de D.C.



PD: Si, es un dinosaurio de verdad.

Puede Ser...


Solo me quedan unos dias mas de este mes loco en DC. Ha estado lleno de sorpresas, de risas, de aromas. De noches largas, de amaneceres en pizzerias y de café. Mucho café. Y de analisis, de dudas. He ido del “y si me quedo?” al “ya me quiero regresar a Arizona” pasando por el “y de que viviria aqui?” “y si pido trabajo?” “no, me regreso a Arizona a dar clases de alfabetizacion!”

Me rio de mis ganas de hacer tanto. Me rio y al mismo tiempo me doy cuenta de que tengo la suerte, la grandisima suerte de haber descubierto que podemos hacer lo que nos venga en gana. De haber descubierto que no se necesita de mucho, pero que se necesita de los demas. Pero que para ser parte de un cambio, se necesitan mas que ganas: se necesita tener amigos en el camino.

Siempre que viajo aprendo algo, no del lugar al que voy –me enamoro de los lugares que he visitado y los traigo metidos por ahi en algun lugar de la memoria- sino algo acerca de mi que no habia, hasta entonces, descubierto. Esta vez me he vuelto a encontrar con lo que fui y lo que me ha hecho ser, y me he redescubierto en las historias de otros. Esa tambien soy yo, me digo cuando escucho hablar a mis amigos de sus dudas, de sus miedos, de sus alcances. Varios son mas chicos que yo; algunos mayores. Despues de muchos años, ahora estoy, finalmente, mas cerca del medio: ya no en los extremos.

Y al mismo tiempo, me cuestiono un poco acerca de lo que viene: al menos dos años de trabajo academico pesado –porque esta vez estoy decidida a meterme de lleno al doctorado y disfrutarlo. Mi maestria fue demasiado corta, demasiado distante, demasiado todo. Tuve que lidiar con los egos de los maestros, la politica de la academia, y acabe por odiar mi tesis. No fue sino un año mas tarde que me anime a abrirla y a releerla: me dio espanto. Acabe por reescribir el primer capitulo por completo, y ese fue el que someti para la admision al doctorado. Queria demostrarme a mi misma que podia escribir mejor, y que tenia algo que decir. La respuesta esta en que me aceptaron, y que en dos semanas empieza el semestre.

Soy otra persona dando clases, pasando tiempo con los alumnos. Me gusta pasarme las tardes de los domingos calificando trabajos. Me gusta la idea de leer hasta cansarme… de niña siempre quise ser maestra, y ya de adolescente quise alguna vez irme de instructora a alguna comunidad indigena, pero mi madre se opuso de una manera mas que febril –y ella fue quien acabo trabajando para la oficina de la secretaria de educacion a cargo de educacion rural. Las ironias.

Que va a pasar esta semana? “Nuestro calendario social” como le dice Irene, incluye 4 salidas con el grupo –miercoles, jueves, viernes y sabado. Asi que hoy espero poder terminar unas traducciones que me encargaron desde Phoenix, y dormir. Por semanas he dormido poco. Anoche que no sali, era ya medianoche y seguia viendo el movil que cuelga del techo de mi cuarto. No, no me quiero ir, pero tengo que hacerlo. El año proximo tal vez me vaya aun mas lejos –tengo contemplado pedir una beca para algun pais islamico, ahora que ya tengo el precedente con el departamento de estado. Que aprendere la proxima vez? Quien sere? Quien soy?